La felicidad

En esta página te mostramos una enseñanza de lo que entiende el budismo por felicidad y el modo de alcanzarla. Es la transcripción de una conferencia que impartió Gueshe Tenzing Tamdin.


Cómo obtener felicidad en la vida cotidiana.

Gueshe Tenzing Tamdin. Valverde, 29 de septiembre de 2016.


Muchas gracias hermanos y hermanas, nos reunimos aquí para compartir el punto de vista del budismo sobre la felicidad.

 

El fundador del budismo fue Buda Sakyamuni. Antes de alcanzar la iluminación se llamaba Sidarta y era el hijo de un rey. Él  fue un ser ordinario que alcanzó la iluminación a través de la meditación y nos transmitió su experiencia. Impartió enseñanzas para ayudar a todos los seres.

 

Para utilizar el budismo no tienes que ser budista, puedes seguir tu propia tradición religiosa e incorporar las enseñanzas budistas que te resulten beneficiosas.

 

Desde el punto de vista del budismo la felicidad depende de la mente. Si queremos felicidad en la vida diaria, tenemos que disminuir el sufrimiento. El sufrimiento, los obstáculos y los problemas también están relacionados con la propia mente.

 

Nosotros tenemos la tendencia a echar la culpa a otros de nuestros problemas y sufrimientos. Pero el punto de vista budista dice que el sufrimiento no está tan relacionado con los otros, sino que depende totalmente de la propia mente.

 

La felicidad pequeña, mediana y grande viene o tiene su causa en el karma positivo. Karma es una palabra en sánscrito que se traduce como acción. La felicidad en la vida diaria viene de las acciones positivas. Las acciones pueden ser de cuerpo, palabra y mente; si estas acciones son positivas producen felicidad: felicidad propia, para tu familia, para los vecinos, para tu pueblo, para tu país…

 

¿Quien crea la acción positiva? La mente es la creadora de la acción positiva. Según la psicología budista, hay 84.000 mentes positivas, pero podemos poner como ejemplo la compasión, el amor, la paciencia, la generosidad, la concentración, la calma mental, el perdón y el pensar en los demás.

 

Vamos a poner un ejemplo de cómo creamos karma positivo a través de la compasión.

 

La definición de compasión según el budismo, es el deseo de liberarse a sí mismo y a los demás del sufrimiento. La compasión tiene muchos niveles, los humanos tenemos compasión pero a un nivel bastante limitado. Tienes compasión por ti mismo y por tu familia. Esta es una compasión muy fuerte, como por ejemplo, la que siente una madre por su hijo. Sentimos también compasión por los desconocidos pero es muy débil. Por los enemigos o la gente que nos perjudica, no sentimos compasión.

 

A través del adiestramiento mental podemos sentir la misma compasión por nuestro hijo que por un enemigo, podemos extenderla a todos los seres y este sería el estado de máxima felicidad que podríamos alcanzar. Por ejemplo, Jesucristo desarrolló compasión por todos los seres, al igual que Buda. Ellos veían a todos los seres como a sus propios hijos o hijas. Nosotros al sentir una compasión limitada, también sentimos una felicidad limitada. No tenemos una felicidad permanente porque la energía que crea la causa de felicidad es muy limitada. En conclusión, la felicidad que experimentamos está relacionada con el grado de compasión que tenemos hacia los demás.

 

La mente positiva, por ejemplo la compasión, es la que crea la acción positiva. Cuando ves a alguien pasar hambre o a una persona mayor en la calle sin familia, surge el deseo de ayudar a esa persona a salir del sufrimiento y aliviar su hambre. Esta compasión crea y acumula energía mental positiva o karma positivo. Cuando surge la mente positiva, la acción del cuerpo físico es positiva también, porque es la compasión la que está controlando el cuerpo. El dirigirte hacia la persona y darle comida también crea una acción positiva de cuerpo. Hablar con amabilidad y respeto a esa persona también crea una acción o karma positivo de palabra. Esta acción de cuerpo, palabra y mente que hemos efectuado es una causa de felicidad.

 

Cuando la compasión surge en la familia, se ayudan unos a otros y hay mucha felicidad. Al igual que la compasión, hay otras mentes que también crean karma positivo, tal como la paciencia, el perdón, el respeto y la consideración hacia los demás. Si en tu vida diaria surgen estas mentes positivas serás más feliz y ese día será más hermoso, más pacífico, las cosas que hagas te saldrán mejor por el poder de tus pensamientos positivos.

 

Por otro lado, si en la vida diaria vienen problemas y sufrimientos, desde el punto de vista del budismo, estos vienen del karma negativo. La acción negativa crea sufrimiento, desde el más pequeño al más grande. Hay 84.000 mentes negativas diferentes. Un ejemplo de ellas es la ira o el enfado.

 

Cuando surge el enfado creamos karma negativo de mente, acción o energía negativa. En este caso, el enfado también controla tu físico y tu palabra. Tu cara se pone negra, tus ojos grandes, antes eras guapo o guapa, pero el enfado te vuelve feo o fea. La salud de tu cuerpo se ve afectada por el enfado y si tienes una enfermedad, esta empeora. Si tu mente está dominada por el enfado, tu palabra también será negativa, tus expresiones serán como cuchillos que pinchan a otros, que desean perjudicar a otros. La ira o el enfado tienen un montón de desventajas, primero destruyen tu paz y luego generan tu propio sufrimiento. También transmiten una energía negativa a las personas de tu alrededor. Cuando el enfado surge en un miembro de la familia destruye la energía positiva. Puede ser que esta familia tenga muchos medios materiales, lujo, casa, ropa.., pero de momento no tendrá felicidad. El enfado trae un montón de problemas en la vida diaria, cualquier decisión que tomes o cosa que hagas, te saldrá mal. Nos parece que el enfado nos traerá felicidad, pero esto es totalmente erróneo. Si en lugar del enfado pones sabiduría, armonía y compasión el resultado será mucho mejor.  Si el enfado es muy grande puedes incluso matar a otros o a ti mismo. Si el enfado afecta a la política se pueden producir incluso guerras. El enfado es un veneno que nunca nos ayuda a conseguir la felicidad, siempre produce sufrimiento. Si surge en la pareja, produce incluso el divorcio e impide que los padres piensen en la felicidad de sus hijos.

 

Si quiero felicidad, la base es la mente positiva y la debemos desarrollar mediante el adiestramiento mental. Para desarrollar la mente positiva necesitas un orden. Si no quieres problemas lo primero es  disminuir la mente negativa.

 

Dentro del budismo la máxima felicidad se encuentra en el estado de iluminación. La iluminación no es alcanzar algún lugar, sino que es un estado mental. Nosotros tenemos un montón de mentes negativas, pero a través de analizar y meditar, estas disminuyen. Por otro lado si desarrollamos la mente positiva como el amor, la paciencia y la sabiduría, estas hacen que se eliminen las mentes negativas; se habla de la cesación de las mentes negativas. Luego, si se eliminan las “huellas” u “olor” de las mentes negativas, se dice que este meditador alcanza el estado de iluminación. En este estado las mentes positivas también están desarrolladas a un nivel máximo. A este estado, en sánscrito, se le llama nirvana.

 

A través del adiestramiento mental, puedes proteger tu mente positiva de tal manera que las circunstancias externas no perturben tu estado mental. El adiestramiento mental, o Loyong en tibetano, consiste en la capacidad de transformar las circunstancias negativas que nos acontezcan en positivas.

 

Un famoso yogui mencionó en uno de sus textos, que en la India hay bosques con plantas venenosas que al ser ingeridas por los pájaros, les provocan la muerte. Sin embargo, los pavos reales las ingieren y son capaces de transformar el veneno en una sustancia que embellece el color de sus plumas. Este yogui recomendó transformar las situaciones negativas de la vida en oportunidades para desarrollar las cualidades positivas.

 

¿Cómo podemos transformar las situaciones negativas?

 

Primero hay que estudiar, investigar y meditar para ver claramente las desventajas del enfado y las ventajas de la paciencia. Si después de esto, por ejemplo alguien te acusa de ladrón, no debes reaccionar rápidamente con enfado, sino que debes analizar si es verdad o no lo que el otro a dicho. Analizar sería preguntarse si eres o no un ladrón, dejar un poco de espacio y no entrar rápidamente en la “pelea”. Después de concluir que no has robado, aunque el otro te haya acusado, ¿para qué enfadarse?, no es verdad lo que el otro dice.  Debes pensar también en las desventajas del enfado: te roba la paz, la alegría y la salud. Si piensas así, puedes controlar la mente y no dejarte llevar por el enfado. El actuar así crea una energía en la mente que impide que te afecte la acusación falsa que te han hecho.

 

El segundo nivel de transformación es desarrollar las buenas cualidades a partir de una situación desagradable. Por ejemplo, a partir de la acusación que te acaban de hacer, puedes desarrollar la compasión hacia la otra persona Puedes pensar que la otra persona sufre, que cuando te insulta no es feliz; si estuviera feliz y tranquila; no diría palabras falsas. Puedes pensar en hacer algo para aliviar el sufrimiento de esa persona. Actuando así, hemos transformado una situación incómoda y hemos desarrollado nuestra compasión.

 

El tercer nivel es un poco más alto. Cuando alguien te perjudica debes verlo como a tu maestro de paciencia. Si quieres ser feliz tienes que desarrollar la paciencia. Todos los seres iluminados, Jesucristo, Buda, otros santos, han desarrollado enormemente la paciencia y tienen una gran paz interior. Si queremos ser felices como ellos tenemos que desarrollar la paciencia. La paciencia la tienes que desarrollar con la gente que no te respeta y que no te trata bien. Si solo te relacionaras con gente muy amable, no tendrías oportunidad de desarrollar la paciencia. En este nivel cuando viene alguien desagradable te alegras y piensas que ha llegado tu maestro de paciencia. Pensar así transforma la energía negativa en positiva.

 

Otra posibilidad sería que la acusación de ladrón que te han hecho fuera cierta. En este caso habría que reconocerlo y no enfadarse, pues el otro lleva la razón. Si quieres que no te acusen de ladrón tendrás que dejar de robar.

 

Siguiendo estos puntos, cualquier mente negativa que venga la puedes controlar y entonces, al no surgir la mente negativa, la felicidad viene automáticamente. La paz viene automáticamente, hay armonía en la familia, los hijos crecen más sanos, hasta las flores y plantas de tu casa estarán más sanas.

 

En occidente hemos llegado a un desarrollo material muy grande y esto es bueno, tenemos una vida muy cómoda, pero no hemos encontrado la paz real, hay guerras, gente que se tiene que exiliar de su país y un sin fin de problemas. Hasta que no desarrollemos la mente positiva no podremos parar los problemas y el sufrimiento. Desde el punto de vista budista, para ser feliz nos falta el desarrollo de los valores humanos: amor, paciencia, compasión, pensar en los demás... Estos los hemos desarrollado muy poco, en nuestra sociedad nos educan para buscar la felicidad material y nos falta desarrollar los valores humanos. Si lo hacemos podremos parar el sufrimiento.

 

Todas las religiones, el budismo, el cristianismo, el hinduismo, el islam... desarrollan los valores humanos y por tanto las debemos respetar. Cada uno debe coger la parte que le gusta y respetar las inclinaciones de los demás. En este planeta no se puede imponer una sola religión sino que debe haber diversidad. Debe haber armonía y respeto entre todas las tradiciones espirituales.

 

Ahora no tenemos tiempo para profundizar en la filosofía budista. Si lo queremos hacer tenemos el libro “Fuente de toda virtud” donde se explica la práctica diaria para el desarrollo de las buenas cualidades. Si no conocemos mucho de estos temas podemos leer el libro “La felicidad”. Vosotros podéis probar. Para educar la mente necesitamos disciplina; cada día, poco a poco, hay que meditar para desarrollar la mente positiva, ver cómo surge, qué causas tiene, etc. Analizar y poco a poco, con la costumbre, la mente positiva crece. Ahora en la vida diaria viene la ira, el apego y el orgullo muy fácilmente, no necesitamos educar la mente para ello, los utilizamos con frecuencia. Si cambiamos y a diario utilizamos la compasión, el amor y la paciencia, entonces en vez de darle fuerza a la mente negativa, estamos acostumbrando a la mente a que sea positiva, y nuestra vida cambiará totalmente.

 

Pregunta: ¿Qué opina el budismo acerca de la naturaleza, los animales y el mundo en general?

Respuesta: El humano busca la felicidad, los animales son iguales a los humanos en el aspecto de que no quieren sufrimiento, por ejemplo las hormigas trabajan incesantemente para su felicidad. Por esto, el respeto hacia los animales es muy importante y en el budismo se toma el voto de no matar animales. En cuanto a nuestro entorno, debemos pensar que el planeta es nuestra casa y que hay que protegerlo. Al igual que plantamos flores en nuestra casa para que nuestra familia esté bien, debemos cuidar el planeta y extender el amor hacia todos los seres como si fueran nuestra familia.

 

El budismo también habla de la reencarnación. Los animales, en su próxima reencarnación, lo pueden hacer como humanos también. Nosotros los humanos también podemos reencarnarnos como animal. Esto se debe a que la mente sigue según las acciones o karma a la que está habituada. También desde el punto de budismo, tanto los humanos como los animales pueden llegar a alcanzar la iluminación.

 

Para finalizar meditemos un minuto en silencio. Se ha explicado y hemos escuchado con buena motivación, hemos acumulado mucha energía positiva o mérito, veo vuestras caras felices, con compasión. Este mérito cada uno lo dedica a su salud, su familia, para que se cumplan sus deseos. Además dedicamos este mérito para la paz mundial, para que no haya guerras, ni refugiados, para que paren los desastres naturales, para que vivamos los humanos y animales en este planeta en armonía, paz y felicidad. Pensemos en esto todos juntos.

 

Gracias y buenas noches.